EumeAventura 2.000


            Durante los días 22 y 23 de enero del 2.000 se desarrolló entre las comarcas de Pontedeume, Monfero y Cabanas el EumeAventura 2.000. Una prueba multidisciplinal, no competitiva ni de lucha contra el crono, con el 4x4 como elemento fundamental.

A partir de las 9:30 de la mañana del sábado, los vehículos se van situando en el parque cerrado, en la explanada del colegio Couceiro, que, muy amablemente, nos ha cedido el Concello de Pontedeume, procedentes de varios puntos del país (A Coruña, Ferrol, Ponferrada, Lugo, etc.). Algunos preparados a tope, otros, estrictamente de serie, pero todos con enormes ganas de pasárselo bien.

A eso de las 10:15 se da la salida al primer participante, que habrá de superar los treinta y pico kilómetros de monte que nos separan del Monasterio de Monfero, en donde celebraremos la comida. Antes de llegar, los participantes han de realizar dos pruebas; marcar una baliza en lo alto de una roca que han de escalar, situada en la base del Castillo de Andrade, y una prueba especial de conducción 4x4 que únicamente superaron ocho vehículos: una subida completamente embarrada que llega a lo alto de un monte, del que hay que bajar por un camino realmente complicado; tiene unas roderas en las que casi cabe un Suzuki enterito, y, para más inri, medio embarrado, con lo cual resulta tremendamente difícil mantener la rueda sin que se caiga a la rodera, provocando irremediablemente el empanzamiento del vehículo.

Tras la comida de campaña en una de las estancias del Monasterio de Monfero,  aderezada con el fuego de la “lareira”, sale el primer participante para la etapa de la tarde. Nada más salir, detrás del monasterio, tenemos la primera especial de la tarde: una subida llena de barro, que, para hacer más complicada la cosa, tiene un gran agujero en el medio y medio, con lo que la precisión en la conducción debe ser extrema, para poder pasar por el lado izquierdo, pues en caso de meter en él una rueda, ya nos podemos olvidar de subir. Tan sólo siete coches consiguen superarla, organizándose un tremendo cacao al rajar la rueda trasera un Mitsubishi montero que queda atascado en el medio y medio. Después, una baliza situada en un lugar relativamente fácil, y otra en la minicentral eléctrica del Eume ya colocada un poquito escondida para que los participantes jueguen un poco a la “busca del tesoro”.            

Ya de regreso a Pontedeume, prueba de orientación nocturna. Consiste en localizar cinco balizas luminosas situadas en el pinar de la playa de Cabanas. Aquí hubo de todo; el primer clasificado consiguió un tiempo de cinco minutos, y el último casi veintidós, así que vosotros juzgaréis. Después la cenita, los cafes, los chupitos, las copas, el dormir poco de algunos...
El domingo por la mañana, van llegando los primeros participantes al parque cerrado sobre las 10 en punto, los últimos, los de las copas, con las caras ojerosas, sobre las 10 y media. De ahí salimos todos en caravana hacia la primera de las pruebas: una trialera muy, muy, lenta, con obstáculos realmente complicados de superar a la primera, y la prueba sorpresa, el piloto ciego. Consiste en vendar los ojos del piloto, que ha de realizar un circuito atendiendo a las indicaciones de su copiloto, penalizando 10 segundos cada vez que toca alguna de las cintas que delimitan el recorrido. Seguidamente se van pitando a la playa de Cabanas, en donde piloto y copiloto han de superar un rappel y una tirolina, que, hasta los más reacios, incluso alguno que padece de vértigo, acabaron realizando. Finalmente, comilona en el Restaurante Campolongo, entrega de trofeos a los tres primeros clasificados absolutos y a los tres primeros clasificados en la prueba de trial, postre, cafés y chupitos.
Tras el éxito obtenido en esta primera edición del EumeAventura 2.000, únicamente resta esperar vernos en el mismo sitio el año que viene, y agradecer su colaboración a los ayuntamientos de Pontedeume, Cabanas, al director del Parque Natural de Las Fragas del Eume, Rogelio Fernández, al Agente de Medio Ambiente de Monfero, Carlos Vázquez, sin cuya ayuda no hubiésemos localizado algunas pistas para evitar entrar en el parque, al responsable del Seprona de Pontedeume, Sr. Lodeiro, y a nuestros patrocinadores Suzuki Alcarnovo, Motos Botana, Pepsi-Cola, y Tecnograph.